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Canon 1. Parte 2.

Ania era bastante amable y acogedora, rompiendo rápidamente cualquier prejuicio que uno se pudiese hacer después de haber observado su hombro izquierdo, cubierto por un colorido tatuaje. Aquellos minutos fueron imperceptibles con la conversación que tomó rumbo bajo la sombra de los árboles que cubrian la terraza de aquella hermosa casa. Sus ojos negros brillaban cuando nos mencionaba la ansiedad que sentía frente a la posibilidad de lograr una armoniosa convivencia entre diferentes manadas. Terminaba su relato de cómo todo esto había comenzado cuando una camioneta gris doble cabina se estacionó al frente de la casa.

Al descender de la camioneta traía consigo grandes bolsas en ambas manos. Ania se había levantado para ayudarle con la puerta, aunque era el tipo de persona que daba la impresión que no necesitaría ayuda para abrirla.

-Señora Vivian, ha llegado, un gusto tenerla por estos lados. -saludó de palabra mientras se acercaba al gran mesón de la cocina donde depositaba las bolsas.

-Vivian solamente, con lo de señora nunca me he acostumbrado -contestó mientras se acercaba estirándo su mano - un gusto volver a verlo. -Alitoh le estrechó la mano fuerte pero delicadamente, sonriendo.- Mi hija Galia-me presentó.

-Hola Galia, un gusto también, que pena no haberte conocido antes, la vez que conversamos con tu madre estabas en el colegio.

-No se preocupe, el gusto es mío.

-¿Les ofresco algo? -preguntó volviendo a la cocina -Ania, cariño traje mucho helado y hay que ponerlo en el refrigerador antes que se derrite más de lo que ya está, este calor es insoportable.

Ania ya estaba vaciando las bolsas y ubicando todo en su lugar.

-No te preocupes Alioth, ya les había servido unos refrescos a Vivian y Galia, por que no mejor te sientas y terminan de hablar, creo que están cansadas después de un largo viaje y cualquiera le gustaría ya tener su propio lugar donde llegar y descansar. El día está por acabarse.

-Tienes razón, en ese caso -dijo Alioth dirigiéndose ahora a nosotras- ¿les parece si las llevo a su nueva casa? Tendremos tiempo de sabra para conocernos, eso espero.

-Tengo los papeles firmados los que me dejó la vez que fue, le parece si se los entrego ahora?

-Siempre y cuando empiezes a tutearme también, de lo contrario me veré en la obligación de volver a decirte "Señora".

-En ese caso, voy a buscarlos Alioth.

Mientras mi madre se dirigía al auto, Alioth se acercó a una de las vitrinas que adornaba el interior de la casa, al abrirlo se podían apreciar una colección de llaves que colgaban ordenadamente con numeraciones distintas.

-¿Ansiosa Galia? - me preguntó mientras tomaba las dos copias de la número siete y cerraba las puertas del mueble.

-Un poco.

-Tu madre me contaba que te has criado en solitario.

-¡UAU! -exclamó Ania quien no se veía en la cocina, su voz venía dentro de uno de los muebles de la parte inferior, al levantarse su cara de sorpresa me hizo sonreir un poco, no sé si de incomodidad o de gracia -¿En serio? ¡Eso es genial!, por momentos daría cualquier cosa por andar de solitaria y evitar a los machos adolescentes que no hacen más que molestar -después de tal aseveración no pude contener una breve risa que traté de disipar en mi respuesta.

-Sí, en solitario.

-Tu primera experiencia con una manada entonces. -comentó Alioth.

-Mi primera experiencia con cualquiera de nuestra especie que no sea mamá.

-Aquí no faltan pretendientes, no te preocupes -decía Ania con una sonrisa en el momento que mi madre cruzaba la puerta con una carpeta en sus manos, al escuchar eso la miró fijamente con ojos como platos, conteniendo el aliento.

-¿A quién no le faltan prentendientes? -preguntó mi madre cuando recuperó el aliento.

-A Galia no le faltarán prentendientes Vivian, los jóvenes apuestos no abundan y hay que tener cuidado con la mayoría por que lo único que hacen es irritar hasta el cansancio, pero pese a eso, creo que no le faltará uno que otro pretendiente. -yo me imaginaba a mi madre en estado de coma, la verdad es que guardaba en mi interior un ataque de risa, lo desenvuelta de Ania me llamaba la atención, una chica con confianza que podría ser amiga de cualquiera con facilidad. No imaginaba alguien a quien le pudiese caer mal y definitivamente no podía imaginar un sólo chico que no se viese atraído por ella, sea por su belleza o por su personalidad, ambas cosas en las que yo quedaba muy pequeña si me comparaba con ella, aunque en realidad podía quedar muy pequeña si me comparaba con cualquiera.

-Tranquila Vivian, todo irá bien, los chicos tienen sus reglas bien claras.

Luego de revisar la carpeta y confirmar que todos los papeles estaban en orden Ania y Alioth nos acompañaron hasta el número siete de Mercurio, una pequeña calle más ancha que el resto hacía de Avenida principal de este a oeste, la casa estaba al final de la cuadra ocupando toda la esquina, a su izquierda la calle Dea presentaba la misma importancia de norte a sur.

La casa era inmensa si se consideraba que sólo dos personas iban a vivir ahí, era blanca de dos pisos y daba la bienvenida un hermoso jardín con una variedad de flores coloridas bien cuidadas.

-Bueno, Bienvenidas a su nuevo hogar! -dijo Alioth dejando una copia de las llaves en las manos de mi madre y otra en las mías.

Mi madre me abrazaba fuertemente atónita.

-¿Estas seguro que esta es nuestra casa? No es que no me guste, ¡es preciosa!, pero, iba a ser pequeña.

-Vivian, cada familia tiene al menos tres hijos, algunas tienen seis o siete, ya has visto el resto de las casas cuando veníamos hacia acá, esta casa es el modelo más pequeño que tenemos, así que no te preocupes y sólo disfrutala.

Era mucho más de lo que dejábamos atrás, un casa de dos habitaciones que nos había acogido por los últimos cinco años.

Mi madre abrió la puerta y nos dedicamos a recorrer y descubrir las habitaciones que nos esperaban. Al salir nos esperaban cinco personas más de las que habíamos dejado al entrar.

Fue un poco intimidante que los cinco personajes me miraran fijamente, creo que palidecí cuando los vi, sentía que me desnudaban con la mirada y mi madre con intenciones de ayudarme se me adelantó ubicándose al frente mío al bajar el siguiente escalón.

-Hola -saludó sonriendo.

Si había algo que no le faltaba a mi madre era su buen humor y ese pequeño don para hacer que todo saliera bien cuando uno cree que está en un momento complicado, creo que es consecuencia de la forma que tiene de ver las cosas, algo que si bien me ha enseñado no creo poner mucho en práctica.

-Hija! pero que torpe, he dejado mi cartera adentro, puedes traerla he dejado ahí las llaves del auto y hay que descargar las cosas! -decía bajando el siguiente escalón, hablaba en voz alta mientras me seguía cubriendo, cosa que le agradecía, por que de lo contrario ni siquiera me hubiese movido.

Al entrar lo primero que hice fue dirigirme al baño pero del segundo piso, bien lejos de cualquier mirada, me encerré ahí por unos breves minutos mientras intentaba recuperar el color de mi piel.

-Sabía que esto de ser más sociable me iba a costar, pero no creí que iba a reaccionar así. Respira Galia, respira, son sólo personas... que te miraron.. pero personas -me decía a mi misma mientras me miraba al espejo - ellos, no te comerán, sólo trátalos como a cualquier chicos normal. No por que se conviertan en lobo hay alguna diferencia. -me seguía diciendo.

No me demoré más e hice acto de presencia con las llaves de mamá, estaba mucho más tranquila y con más confianza en mi.

-Bueno chicos, les presento a Galia, mi hija.

Ellos se presentaron respectivamente como Diego, Sam, Gabriel, Matías y Lui. Cada uno de ellos me estrechó la mano y me besó la mejilla, daba la impresión que después del saludo no tenían más que decir así que Alioth rompió el silencio rápidamente haciendo que los chicos se movieran y ayudaran descargando las pocas cajas que guardaba el auto en la parte de atrás. Ania se quedó a mi lado, me decía que no me preocupara mientras trataba de no explotar en carcajadas. "Te lo dije" me susurró.

-¿Ya elegiste tu habitación?

-No

-Y qué esperas para hacerlo?

-Sólo hay dos habitaciones con cama, y sólo una tiene dos plazas, así que asumo que la otra es la mía, no hay mucho que elegir.

-Yo que tú cambio la cama a la habitación donde está ubicado el estudio, es más grande y tiene un armario con más espacio, le dije a Alioth que ubicara ahí la cama pero no quizo.

-Esta bien, me gusta la otra habitación, no necesito un armario tan grande -me preguntaba qué le causaba tanta gracia, aunque en parte la entendía, toda la situación en sí, quien nos mirara desde afuera, estaría riéndose bastante.

Cuando los chicos terminaron de descargar Alioth tuvo que repetir varias veces distintas insinuaciones para que entendieran que debían retirarse, el último que se fue, llamado Lui, preguntó al aire si me vería en el colegio al día siguiente.

-Lo dudo mucho Lui -contestó Alioth -necesitan tiempo para acomodar sus cosas. Talvez la siguiente semana.

Al retirarse Alioth nos comunicó que al día siguiente nos visitaría para contarnos cómo funcionaban las cosas en la comunidad, nos aseguró que nadie nos iba a visitar por lo que quedaba del día, pero que se acostumbra a pasar una tarde compartiendo con todos cada vez que alguien nuevo llegaba y esa tarde en nuestro caso, iba a ser mañana, así que tendríamos ocasión de conocer a mucha gente y a nuestros nuevos vecinos.

Cuando quedamos solas mi madre se acercó a mi y me abrazó cariñosa y fuertemente.

-Te amo -dijo ella y yo le respondí aprentándola mucho más.-creo que tenemos que ordenar, subamos primero lo que corresponde a las habitaciones. ¿Te gusta la tuya?

-Claro. Tranquila. ¿Te diste cuenta? Tenemos toda una habitación que funciona como estudio e incluso nos sobra una. ¿Tienes algún plan para ella?

-No, si se te ocurre alguno avísame -me contestó mientras subía la escalera con dos cajas en sus manos, yo la seguía con las mías.

-Tenemos que hablar eso del colegio -le dije.

-Lo sé, pero hagámoslo mañana, Alioth tiene que explicarnos como funciona todo

-No entiendo eso.

-Es una manada hija, bueno, no es que entremos en su manada así no más.. pero.. ya que están conviviendo más de una manada en este pueblo, hay reglas para mantener la paz y convivir con las diferencias, así que veamos primero de qué trata bien todo esto. Él ya me estuvo comentando algunas cosas, pero quiero que tú estes presente y luego decidir juntas las cosas que hay que decidir. A todo esto, Ania parece ser una buena chica, espero sean amigas.

-Pues, sí, es simpática, tiene humor parece.

-Debes ser más optimista.

-Yo soy optimista.

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Como "regalo" por estas fiestas, les dejo las dos partes del capítulo uno, para que tengan una idea de qué va la cosa. La semana siguiente compartiré con ustedes el capítulo 2. Espero que les guste ! Y comenten, ya saben que siempre son bienvenidos sus comentarios.


4 comentarios:

Pacus dijo...

me gusto me quede inmediatamente metida en lahistoria muy seca además me gusto la sinopsis xD!
sigue asi n.n !

maria jose dijo...

wwaaaaa amoooo estas super hiper megaa new history!! ..... creo que provocan adiccion... ooo... claroo esa es tu idea matarnos a todos desesperados esperando el proximo pedazoo ajsdjasdja .... no de verdad me encantooo adeamas ahora soy una loup girl!! jasjdajsd .... no soy loupisky!! jasdjasd
buenoo esoo la amee
xoxo!!

atte:

Loupi!

Vincent Rodriguez R. dijo...

:o
ADIOOOS RENESMEE!
Mentiraa!
Amoooo tus doos Noveeelaas :D
Disculpamee pero no leei
me metii en la historia, la miiree
me imagine la casa
me imaginee a la chiicaa
todoooo
La ameee :D
Feliiizz añoo nuevoo!
Mas inspiraccion para tus novelas

VicenteRodriguuez

diana dijo...

ola khimair megusto la historia pero no ladejas en la parte mas buena pliss no pares de escribir