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Las dos alas de su imaginación


Hoy les traigo un EXTRA.. sí, he pasado por un blog y me ha encantado un relato, he pedido permiso y me lo han dado. Me ha gustado lo suficiente como para compartirlo con ustedes:

Tres noches seguidas. Ya eran tres días los que pasaban escuchando el molesto golpe de cañerías. Eran golpes rítmicos que se producían durante una hora.
El lunes fue de nueve a diez de la noche mientras estaban cenando; el martes de diez a once, cuando intentaban ver su serie preferida de la semana, y ese día, cuando Raquel estaba a punto de apagar la televisión e irse a su habitación, a las once, comenzó.

Tenía los nervios crispados desde hacía horas pero esa fue sólo una gota más, la gota que colmó el vaso de su paciencia y lo derribó sin piedad.
Agarró su chaqueta y, con las llaves en la mano, bajó las escaleras que la separaban del portal.

Ya fuera, se dio cuenta de la tormenta que había estallado sin que ella se hubiera dado cuenta pero no volvió a casa, estaba decidida a cantarle las cuarenta al graciosillo que se le hubiera ocurrido gastar esa broma a los vecinos.
Con la lluvia empapando su rostro y calando su ropa, rodeó el edificio en dirección al patio. Al pasar la verja comenzó a escucharles.

- ¡Ahora déjame a mí! - chilló histéricamente una voz de niña pequeña.
- Por enésima vez - la voz era extrañamente calmada para alguien con aquel timbre de voz tan infantil - ¡no!
- ¿Pero por qué? - se quejó de nuevo la primera que había hablado.
- ¡Porque lo digo yo! y ya está.
La niña comenzó a susurrar cosas que Raquel no llegó a escuchar. Se colocó tras el muro que les separaba de ellos dos, pensando en cómo enfrentarse con dos niños pequeños y caprichosos.
- ¡No refunfuñes! - reprendió el niño hablando autoritariamente.

Raquel se atrevió a salvar las distancias, esperando encontrarse a dos niños enzarzados en una pelea infantil pero en su lugar se encontró con... nada.
No había nada ante ella.
Parpadeó, confusa y frunció el ceño sin saber qué pensar. ¿Había escuchado toda aquella conversación en su mente?
La lluvia continuaba cayendo y no escuchaba nada más que el agua chocando contra el asfalto del patio. Raquel sacudió la cabeza, pensando que los malditos golpecitos estaban haciéndola perder el juicio y se acercó a la cañería central que desembocaba en aquel lugar.

Ella estaba convencida de que los golpes se producían desde allí pero no vio nada que lo causase. Asomó la cabeza por la boca de la cañería y no escuchó ni el más leve rumor
Se rascó la cabeza y terminó por retirarse, completamente congelada por el frío que había cogido por culpa de la lluvia. Necesitaba urgentemente una taza de té y mucho descanso.

Al girar el muro, Raquel pudo escuchar en voz muy baja.
- Ha faltado un pelo.
La chica se giró rápidamente y volvió a encontrarse con el patio desierto. Se llevó la mano a la cabeza.
Sí, necesitaba mucho descanso.

Escrito por Marta del blog El cuaderno de Ireth VER AQUI

Espero que les haya gustado y agradezco a marta por compartirlo.


2 comentarios:

maria jose dijo...

jajaja que cool! n.n !

♪Mariana *-° dijo...

aii, me encanta! ya lo había leido! ^^