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Renesme. Diary Love. 24

Respiren ! Este sí es el capítulo final ! Realmente espero sus comentarios, sus sentimientos, apreciaciones... y por sobretodo, que lo disfruten mucho.
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Me ha costado bastante. Perdonarse y superar aquel sentimiento de infantilismo y estupidez no es fácil. Repentinamente siento mis caderas muy presentes, siento mi cuerpo expuesto, distinto. Pero no es mi cuerpo el que ha cambiado, es algo en mi cabeza que me hace ver y sentir diferente.

El temor no se había disipado, seguía presente como la única sombra que habitaba mi corazón, un corazón que ahora estaba más lleno de calidez que dudas. Era cierto lo dicho por Leah, aunque la incertidumbre siempre está presente, ese espíritu de gran confianza no se aleja. Jake lo daría todo por mi, sé que no dudará en aceptarme, esa certeza puede hacer menos emocionante todo esto, pero es una verdad. Aunque toda la emoción que necesita una situación como esta, está contenida justamente en aquella incertidumbre.

Cuando mi padre se enteró de mis razones y decisiones, no todo fue de su agrado, sus labios se movieron imperceptiblemente en una mueca que sólo un ojo como los nuestros podía haberlo notado, pero entendió rápidamente que este era un asunto de amores y que nada podría hacer, era algo que "tenía que terminar así". Tuvo que haber visto la decisión en mis ojos.

"No dejarás nunca de ser mi hija, por muy mujer que seas de quien sea" fue la única declaración que hizo y se acercó lentamente a abrazarme. Mi protección paterna, sus brazos me brindaban ese comfort que entrega la incondicionalidad.

Leah llegó temprano, quería acompañarme durante el día para que no sintiera flaquezas ni temores, muy generoso de su parte, aunque dudé si su presencia no sería necesaria en las últimas preparaciones del festín, pero según lo que me había explicado, ella no se había involucrado en ninguna de las actividades.

- ¿Por qué? Acaso no compartes con los demás... - tomé conciencia que nunca le había preguntado acerca de su relación con las personas, no le conocía amistades, más allá de los conflictos de manada que siempre rondan su nombre.

- No soy muy sociable, cuando me enteré de mi condición de loba, algo se rompió en mi persona, cambié y cambiaron mis relaciones con todo y todos. No estoy apartada completamente, pero las reputaciones se hacen a los ojos de los demás en la medida de tus acciones. Mis acciones han sido esquivas, ajenas, conflictivas.

- Yo creo que eres muy cálida Leah.

- Gracias - respondió suavemente. - Es bueno saber que a alguien le es útil mi calidez.

- Jajajaja - fue inevitable reirnos juntas por la doble lectura que tenían sus palabras - no creo que nadie no se haya fijado aún en lo linda que eres y en toda esa calidez que emanas.

- Digamos que no tengo tanta suerte en el plano amoroso como tú Nessy

- ¿Qué verán en ti que los espante? - dije con un tono de juego en mi voz.

- Son hombres, los de la manada no se fijan, ellos se dedican a buscar su imprimación en otro lado y los "normales", son unos cobardes. No hay cabida para mi en este asunto y listo, no te compliques, yo ya le he dado muchas vueltas al asunto.

- Pero no es justo Leah

- Y muchas personas han dado esta misma respuesta: "¿quién ha dicho que esto debe ser justo?" - suspiró, se acercó a mi enorme armario y oteo algunas prendas - no soy una atracción tampoco, no me destaco por ser muy femenina, ni la reina de la moda.

No sabía si era cierto, pero jamás la había visto mal vestida, la vez que la llevamos de compras fue una entretención, no fue con el fin de un cambio de look con algún objetivo especial.

- Nunca te he visto mal vestida y ahora último menos.

- Sí, es cierto. ¿Recuerdas que hace tiempo te pedí el número de Alice? - Afirmé con mi cabeza como respuesta - Empezar esta relación de amistad contigo ha sido increíble y estuve pensando que aunque los demás tengan una idea de ti, uno tiene que ser quien desea ser. Yo deseaba sentirme mejor conmigo misma. Quería gustarme, sentirme bien y contenta con quien soy. Así que le pedí a tu tía que me asesorara. Aceptó a regañadientes, su amor por la moda es mucho más grande como para haberse negado a ayudar a una metamorfa licántropa como yo.

- Le ofreciste algo a lo cual le fue dificil resistir. -Agregué entre risas.

- Hace tiempo no me transformo. Tampoco ha existido necesidad. Los chicos no se hacen muchas preguntas, están acostumbrados a ignorarme, aunque se preocupan de vez en cuando sobretodo mi hermano, pero no son muy insistentes y es fácil evadirlos.

- Deja entenderte. No has estado frecuentando a las personas y te has dedicado más a ti, como si te estuvieses dando tu tiempo para cambiar...

- Algo así...

- Algo tienes entre líneas Leah. Hay algo aquí que no me convence.

- Mm... -aquel sonido proveniente de su garganta no me daba la razón, pero tampoco me la quitaba.

- Tú, - repentinamente me iluminé, era como leerle el brillo opaco que tenía en sus ojos - tú lo que tienes es miedo !

- Te lo dije la otra vez, todos tenemos miedo, siempre hay un temor presente.

- Sí, Leah. Pero tu temor tiene nombre y apellido. Bueno, no exactamente, pero sabes que tiene una razón muy clara.

- Hay Nessie. Cambiemos el tema, hoy es tu día, no el mío.

- Pero tu tema es tan importante como el mío Leah. Tienes temor a mostrarte en público de una manera mucho más "femenina" de la que te conocen. Es esa apariencia de hostil la que supuestamente debes mantener a ojos de todos y ya no quieres más eso.

- Bueno... es decir.. -suspiró - Bien Nessy, has acertado. Creo que como lo has dicho, no deja de ser un buen enunciado. Aunque podría ser mejor - acotó.

- Leah - dije su nombre acercándome a ella - tú has estado ahí para mi, ahora que me necesitas estaré yo para ti.

- Gracias Nessy.

- Ve el lado bueno. Tienes garantizado que el chico que se acerque contará con dos virtudes: valentía y seguridad en sí mismo. Además, si se acerca es porque logró ver que vales la pena, lo suficiente como para dejar todo tipo de comentario externo posible afuera e ir por ti.

- ¿Sabes? Realmente, no lo había pensado así. - una sonrisa vergonzosa se mostraba en su rostro.

- Me alegro que mis escasos momentos de lucidez te ayuden - dije entre risas.


Los minutos pasaron rápido y era hora de vestirse. Alguien me ha estado esperando muchísimo tiempo y yo le debía un "disculpa" y amor eterno. Los nervios me crispaban la columna.

"No esperes una gran fiesta" me había dicho Leah mientras conducía por la carretera. " Es tan tranquila como una reunión alrededor de la fogata para contar las historias de nuestros antepasados, pero con una fogata mucho más grande, mucha más gente esparcidos todos muy cerca del calor. " Y exactamente así era.

Aunque Leah me guiaba en una especie de "escolta", sentía más bien que me "ocultaba" de las miradas de todos, cuales fuesen sus intenciones no me molestaban y era mucho más conveniente estar oculta tras su espalda, puesto que no quería ser un punto de atención ni incomodar a nadie con mi presencia, entre las personas normales de la aldea se esparcían muchas leyendas e historias de mi familia y eso hacía que aún existieran algunas reservas, sobretodo de los mayores.

Nos detuvimos lejos del bullicio y de la fogata, resguardada por las sombras y cerca del inicio del bosque me sentía más segura. Desde ahí teníamos una visión general de todo lo que ocurría. No encontraba a Jake por ningún lado.

La verdad, por más que lo había pensado, no sabía qué hacer ni qué decir. Me acercaría a él... y? La respuesta era esa incertidumbre.

"Calma" me decía Leah en respuesta a mi cara de ansiedad. "Tranquila, debe estar ocupado, hablando con gente, moviendose de un lado a otro, siempre hay cosas por hacer"

Cuando lo vi, muy a lo lejos, mi corazón latió un poco más rápido. En mi mente pasó algo extraño. Certeza. Certeza absoluta. Todas las dudas desaparecían y un sentimiento de seguridad y plenitud invadía cada hebra viviente o no viviente de mi ser.

¿Sería posible que él no notara mi presencia? Mi corazón era un gran delator y sus oídos podrían escucharme a mucha distancia... y ahora, estábamos ahí, muy cerca uno del otro. Mi olor, si yo podría reconocer su olor a millas de distancia, ¿Acaso él no?

En el preciso instante en el que en mi mente se desvanecían esas preguntas, su mirada se dirigió al lugar donde me encontraba. Para cualquiera, estaría buscando algo en las sombras del bosque, pero sonrió. Me sonreía a mi y yo le devolví la sonrisa. Rápidamente su rostro cambió y mostró preocupación. Lo entendía. Seguramente estaría pensando que no era el lugar más conveniente para que me apareciera. Más tarde me hizo saber que en realidad una idea desesperanzadora se le había ocurrido, creyó en la posibilidad que yo fuera portadora de malas noticias y su preocupación duró lo que se demoró en acercarse a mi.

Podía escuchar su corazón como él el mío, derepente sentía que cada paso que daba era una eternidad. Cuando estuvo a un metro de distancia de mi, me acerqué y tome su mano.

- Nessy... - susurró. Y fijó sus ojos en nuestros dedos entrelazados.

- Tengo que hablar contigo. - dije suavemente. - Es importante.

Y como si fuese de común acuerdo, nos dirigimos al bosque.

- No se preocupen... Yo me haré cargo de todo... - escuchamos decir a Leah a la distancia, su voz se perdía cerca de la fogata.

Caminamos unos minutos sin apuro, el bosque no era un lugar al cual le tuviésemos miedo, era nuestro segundo hogar y cada uno sabía disfrutar de sus sonidos y olores. La luna era la única luz que se asomaba, estábamos cerca de un risco no muy alto y las olas del mar chocaban contra la roca, el aire era fresco, cálido.

Cuando miré a Jake fijamente, pude notar que sus ojos se asustaron por un momento.

- Estás diferente - se atrevió a decir. A buena hora que fue él quien volvía a retomar la conversación por que yo no sabía qué decir. Suele ser más fácil responder a comentarios aleatorios en situaciones como esta.

- Sí. - titubié en seguir, pero finalmente me animé. - Aprendía que las decisiones nos hacen crecer, eso... hace cambiar a las personas.

- ¿Decisiones? - ahora titubeó él. - ¿qué tipo de decisiones?

- Todas las decisiones. - Respondí sin comprometerme a nada.

- ¿A pasado algo Nessy? - Así era Jake, no se daba rodeos, no se demoraba en llegar al punto a menos que el tema a conversar lo complicara a él de sobremanera.

- Sí Jake, ha pasado algo. - Su expresión se volvió alerta, preocupada y muy interesada.

- ¿Estás bien? - preguntó apoyando su mano en mi mejilla, alzándome el rostro para mirarme a los ojos. Me di cuenta cómo mi corazón se derretía. Tantas veces antes me había tocado de la misma manera. Ahora, sentía cómo ese gesto era distinto.

- Sí, muy bien. - Y no mentía, estaba llena de felicidad y ansiedad por estar con él, juntos por siempre.

- ¿Puedes decirme que ha pasado entonces? - no había retirado su mano de mi rostro, al contrario dio un paso al frente acercándose más a mi.

- Era de suma importancia venir a decirte - bajé los ojos, respiré profundamente, con mis dos manos tomé la suya, y me animé a hacer lo primero - que... lo siento.

- ¿Lo sientes? ¿Por qué lo sientes? ¿Pasó algo Nessy? - no pude evitar sonreír frente a su respuesta, esas preguntas eran evidencia de que él jamás me culparía de nada y siempre me concentiría perdonándome todo.

- Pasó que no hasta hace un par de días no había logrado verte.

- A qué te refieres exactamente?

- Sí me entiendes Jake, lo sabes. Y lo siento. Quiero pedirte disculpas por no haberte correspondido antes, desde siempre, con el mismo amor tan profundo que tu me tienes.

- ¿Por qué me dices esto ahora Nessy?, acaso tu familia se va de aquí?- Preguntó con un dolor que traspasaba su estómago hasta llegar a sus ojos.

- No, tonto. ¿Jake?

- ¿Sí?

- Te amo.

Mis palabras quedaron atrapadas en el viento, él inmovil, aún escuchaba su eco. Ahí estaba yo, a quien él tanto amaba, diciéndole lo que él tanto esperaba. Creí que se acercaría brúscamente e impulsivamente como él era para robarme un beso, pero no lo hizo. Me sorprendió. Por el contrario deslizaba una de sus manos por mi brazo acercándose a mi espalda y con la otra me rodeó lentamente la cintura, sus ojos seguían fijos en los míos. Estábamos ahí, viéndonos las almas, transparente para nosotros. Luego sujetó mi mentón delicadamente y miró mis labios. En algún momento, cerró el espacio que nos separaba e ignoré el mundo.

El beso que tanto nos debíamos había llegado finalmente.

Ese, era realmente, mi primer beso.


FIN
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4 comentarios:

Maialen dijo...

se me hace muy raro que se acabe, y me deja una sensacion agri-dulce. Por que quiero que siga y quiero que acabe!
Simplemente Maravillosa!

Loupi dijo...

wiiii quedo libre el comino!! ire porrr mat! xD amee el final es tan lindoo *0*

AnaLía dijo...

AH!!! q lindo!!! q bueno final... gracias x renesme!jejeje y gracias x mantenerme al tanto, no dejare de visitar tu blog! saludos

Vincent Rodriguez R. dijo...

le copiare la palabra a maialen, deja una sensacion de agri-dulce, me satisface saber que la historia se llevo a cabo perfectamente y termino como comenzo, digna de no dormir para terminarla. Felicitaciones